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sábado, 30 de agosto de 2008

Sin título


Hubo un tiempo en que decidí renunciar a creer en mis propias verdades.


Mi disco de Oasis ronronea desde la habitación. Me acerco; gime porque el tiempo y el uso renunciaron a él, vaciándolo malherido. Sin embargo, esta noche voy a pedirle permiso una vez más. Al hacerlo, dice que tomé mi realidad de las mentiras que aprendí. Mentiras que suspendo en el aire, esperando hieran así, a mi otro ego refractario e insumiso.
Esas medias verdades son las mismas que un día me hicieron perder el camino así, de repente, en el corazón de Barcelona.
Y tiene razón. Alguien ha debido agujerear el concepto espacio-tiempo esta noche porque resbalan sobre mí las lágrimas del averno y mis certezas empiezan a colarse. Sólo sé que todos los comienzos han decidido romper sus promesas y que el alma que me han vendido empieza a renquear como si fuera, ya, muñeca de segunda mano.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Por el viejo Damocles


¿No te asusta dejarlo todo en manos de mi vulnerable y oscilante naturaleza escorpina? Eso es porque sólo has conocido de mí aquello que yo te he permitido conocer.
No se precisa de recordar el erotismo de un cuerpo desnudo para ser, pero sí de acciones y pensamientos firmados con pseudónimo. Para desayunar: dosis nocturna de historia.
Me gusta ir por ahí rubricando desastres bajo un alias. La discreción y el anonimato me acercan un paso más a mi misma, a la raiz del sentido.
Noto el poder en mis manos, tras mis pasos. Lo único que he hecho hasta el momento es tantear, intentar comprobar de lo que soy capaz… he fracasado.
Martes 12 de Agosto de 2008, todo es proponérselo. Empezar.


Desempolvaré mi espada.

jueves, 31 de julio de 2008



A veces, cuando al dormir, Dios y yo charlamos sobre sus planes, Él se rinde y me habla de resultas de los porqués. Algunas noches jugamos a la Caza del Tesoro y cuando amanece encuentro pequeñas pistas tras los armarios. Suerte que lo ignora. Un día olvidó esconder imágenes del pasado. Supongo que en esa época me tocaban las dosis de dolor. Sí, estoy convencida porque siempre me dice que diseñó para mí una vida dual. Por saberla difícil, se defiende arguyendo que a cambio me dio fuerza y me quitó un poco de fortuna y suerte en el azar. Dice que se entretuvo mucho conmigo cuando me enamoré de la pintura de aquél Narciso y meses después supe que era un Caravaggio. El libre albedrío, que es muy divertido, comenta. Yo le pregunto si se enfada porque le conteste sólo siempre que me encuentro en problemas. No, me responde. Pero cada vez que te enamoras creas aquí arriba un desorden tan caótico que nos fuerzas a horas extras de ayuno intemporal... (Ya se sabe, Dios que es muy solemne él y habla así). Entonces me disgusto y para consolarme sentencia: ¿Sabes? Descubriste el arte el día que leíste, ya no recuerdo dónde, que los hombres construían Catedrales para intentarme alcanzar. Tu siguiente viaje será a la ciudad de la Cruz de Ocho puntas.


Irascible con los números pares, disfrutaba desayunando soledad.
Una vez, sólo una, sintió pensar en sueño y optó por sentarse a escuchar. Gustaba de ver en la cotidianidad una vida escrita en dos tonos de rock. Se creía en potestad de atribuirse el derecho de utilizar palabras como independencia y libertad, y nadie en el mundo era, sin embargo, tan dependiente como ella. No se reconocía atada, pero de épica muchos sin vivirla escriben.
Sentada a los pies de una escalera decidió clamar perdón y participar en gracias de desamor. Y aún, muy de vez en cuando se apoyaba contra una pared para ver del principio de una noche, para aprender cómo se vive de la historia. Una vecina la oía llorar memorias de un futuro que todos creían le escondía felicidad. Y gemía en pro del egoísmo. Y es que, sobre ese presente de verdad sólo buscaba descubrir como se recuerda sin permiso para mirar atrás.
¿Dónde está ese o esa que se dedica a vender preguntas? Creía encontrar a varios de ellos en cada esquina, y al sorprenderlos se esfumaban guardando en sus gabardinas de tweed los tesoros de respuesta.
Y en el minuto de un atardecer se veía contemplando el sol naranja que marca para 13 almas tres destinos y no más.
Aún hoy hablan de ella sobre un largo caminar de nubes con pesadillas y quimeras en el que supo descubrir una realidad.

martes, 22 de julio de 2008

No tres disparos, tres palabras.


Que destruya la imagen de un instante es algo que no me puedes pedir. Y aún así eres tú el que llama a mi puerta litro de gasolina en mano y dos o tres cerillas en el bolsillo. Dices que el combustible es de calidad, de esa marca subliminal que siempre me incita a buscar la felicidad.
Mirar esa única fotografía que tenemos juntos es descubrir tanto en ti…y querría resistirme a que el mundo te sea revelado sin mí. Es la imagen de un niño de ojos verdes. Pero de un verde de esos que siempre se confunden, de esos que se esconden; que yo sólo era capaz de apreciar cuando muy despacio sentía en esos mismos ojos cuánto me estabas amando.

Puedes adivinarme en agonía, implorando al viento en susurros que me devuelva un rail donde esperar. La voz del cielo en desgarro explicándome porque el dios destino me ha echado de su casa con cajas destempladas negándome para siempre el peligro de intuir, tan solo una vez más, el significado de una mirada.



Por aquel algo en blanco y negro.

jueves, 17 de julio de 2008

Una joven yace en el suelo. No es lo que todos piensan, sólo está durmiendo con los ojos muy abiertos, atentos. Sueña despierta con un mañana diferente. Está buscando en las estrellas una fuerza y un sendero de cielo que la lleve despacito a una dimensión vacía de pensamientos. Se ciñe al frío tacto de una losa para dar su calor a una piedra de cordura y razón, pues nadie más lo quiere. Su custodio no la reconoce, porque sólo es ella en apariencia, ha contemplado de cerca la oscuridad y la ha abrazado con esperanza.

Sus ojos se están rindiendo, ya no ven en los hados más que infortunio y compasión. Todo se va haciendo más lento…como gélido, impenetrable. Su alma se está consumiendo, pronto va a perderla, se cristalizará en una criatura de la noche, impávida, inalterable. Sólo un milagro puede redimirla, un acto de fe de ese cielo que la ha abandonado.

Aguardan a penas unos segundos pero es que todo queda a seiscientas noches.

Sólo demoran tres instantes.
Suplico de rodillas a mi Dios que alguien me diga cuándo muere un corazón, cuándo el alma deja de respirar. ¿De dónde voy a sacar el aliento? Dímelo, te lo ruego. Si no puedes darme las noches para soñar al menos dame albas de respuesta, porque me muero de recuerdo. Una verdad no destruye, lo que mata es la vida. Delante de mí, un pelotón de fusilamiento y sólo hay una persona en el mundo, la misma, la única que está a punto de dispararme. Mis demonios no me dejan avanzar, trato de erguirme pero en la tercera mañana siempre vuelven; retornan a linchar mi frágil escudo de ambición. No voy a tener fuerzas, por lo menos no hasta el final, no así, no aquí, no viviendo de noches, horas de primavera y días de abril.

viernes, 11 de julio de 2008

Paz

¡Dios! ¡Qué gran sentido tiene un baño de espuma! Estás sola, tu mente está jugando a atormentarte de modo que piensas en agua caliente, sales y una Calsberg bien fría. Llenas esa bañera que no es ni demasiado grande ni demasiado estrecha, con agua no demasiado caliente ni demasiado densa. Poco a poco te desnudas delante del espejo, cuando tu ropa cae tienes ante ti un cuerpo enflaquecido, un aspecto cansado y una joven agotada. Decides convocar a los antiguos y das la bienvenida a una selección de música clásica, de los mejores… No sabes cómo pero has conseguido varios Marlboro, te sumerges. Por un momento quieres dejar de respirar. El agua es de color azul y huele a recuerdo (qué perfume), en un instante sólo piensas en aquellos buenos momentos, no divagas en lo desgraciada que te sientes sólo rememoras antiguas imágenes de felicidad. Miras con atención tu tatuaje y comprendes por qué siempre haces lo que haces. Suena el invierno de Vivaldi y lo olvidas, vuelves a estar frente a un Caravaggio, te ves impotente ante la sola idea de rozarlo pero tienes calma; tus ideas se confunden y viajan de esa pequeña iglesia a la ópera, creo escuchar una de las buenas, tal vez La Boheme. No reconoces tu cuerpo descubierto, ha cambiado, es más… delgado. Siempre pensaste que adelgazar te sentaría bien, ahora lo odias. Entonces haces lo que todas las señoritas hacen, eso que creo llaman exfoliar, no porque desees dejar de imaginar sino porque tu mejor amiga está empeñada en que salgas, te diviertas (ella no puede saber como te sientes), en que vuelvas a ser una mujer. Pero la tranquilidad que ella, la hermana que nunca tuviste, te ha robado por unos momentos es como el oro del dorado, demasiado inevitable. Así que primero vuelves a verlo a él, lo recuerdas cuando aún llevaba ese pendiente en la oreja y sonríes, después el verano de Vivaldi. No la primavera, que ésa nunca te ha gustado demasiado. La cerveza casi está fermentando, tanta paz te ha hecho olvidar. De repente te descubres arrugada y piensas que es el momento de volver. Ha llegado la hora del aceite corporal, también un regalo de tu amiga, que tanto te quiere. Te embadurnas por inercia. Te vistes y te diriges al sofá rojo de piel, te resistes por unos segundos a acomodarte, sabes que después todo será de nuevo dolor y pena, suspiras, te tumbas, piensas en apagar la música pero entonces suena El Scherzo, la Sinfonía número nueve de Beethoven y te detienes. Empiezas otra vez a llorar. ¿Quién sabe? Puede que hoy Morfeo te recoja a las 7, con suerte, tal vez a las 6.

jueves, 10 de julio de 2008

Il tutto


Europa. Siglo V. La Galia está dividida bajo la autoridad de varios pueblos bárbaros, constantemente en guerra los unos contra los otros a fin de extender sus influencias y sus posesiones.

Los francos establecidos en el noroeste, antiguos aliados del Imperio Romano controlan la frontera renana.
Los burgundios asentados por Roma en Saboya y el Lyonesado.
Los visigodos supervisan el Languedoc, sobre todo el Valle del Garona catalán.
Una multitud de poderes locales y regionales de orden militar han ocupado el vacío dejado por la deposición del Emperador Romano de Occidente, Teodosio.

Clodoveo I accede al trono del reino franco salio de la actual Bélgica. (El título de rey es dado a los jefes de guerra de las naciones bárbaras paganas al servicio de Roma); tiene sólo quince años cuando se convierte en jefe de su tribu y su coronamiento da inicio a la primera dinastía de reyes cristianos de Francia que toman el nombre de Merovingios por su abuelo, el gran Meroveo.
Cuenta la leyenda que el día del Bautismo y Coronación de Clodoveo I, en la Catedral de Reims, llegó desde el cielo, transportada por una paloma hasta las manos del Obispo San Remigio, La Sagrada Ampula (un ramillete de flores de lis) conteniendo el óleo para ungir y santificar al rey… Dios era quien le otorgaba su poder. Clodoveo I adopta el símbolo en su escudo de armas, y éste es retomado por Luis VII.
La flor de Lis fue asociada ya con la pureza desde principios del Cristianismo, en vínculo al Ángel Gabriel en la Anunciación a la Virgen María. Cuentan que los lirios nacieron al caer sobre la tierra las lágrimas de Eva cuando es desterrada del Paraíso.

martes, 8 de julio de 2008

La historia del espejo


La noche ha pasado y también la mañana. Te despiertas. No quieres levantarte de la cama pero una amiga te llama y no cesa hasta que aceptas quedar dos horas más tarde. Te lavas la cara y te observas: aún llevas la camiseta de ayer, tus pómulos tienen marcas revueltas de rímmel, cada vez te ves un poco más delgada; no ves nada fuera de lo que para tí es habitual desde hace dos semanas. Enciendes un cigarrillo, te sientas en el suelo a pensar... No, por favor, ¡no me robes también la tarde!

Así que esa fuerza que no tienes sino esa fuerza que eres te hace dar un salto y caes justo de pie enfrente del espejo. Ahora no te ves menguada, ves a esa otra chica, a ti misma, pero no eres tú, es alguien que te aterra, que te roba las horas una tras otra, que hace las noches de pensamiento y de imaginación.

Mientras todos duermen tu estás echada en un rojo sofá de piel. Tu mente no está en esa sala, te transporta a una pequeña iglesia romana. Llevas una bata blanca y tienes millones de papeles por el suelo. Te han mandado restaurar La muerte de la Virgen pero sólo observas, no puedes hacer porque tanta grandeza sólo te permite mirar. El cigarrillo se te consume, te quemas un poco las yemas y entonces vuelves a ese sofá. Ahora ya no piensas sólo sufres, y la naturaleza de ese dolor es bien diversa.

El corazón gime porque te asusta decidir. Sabes que cuando actúes vas a dañar a las personas que te quieren. Ellas han ideado una vida fácil para ti y romper con ella va a herirlas. El corazón, que ha crecido mucho desde que empezaste a llorar, guarda dolor también para el amor, pero aquí no tienes opción, sólo miras desde arriba callada y resignada.

Y Octubre será la respuesta. Esperas que más o menos dentro tres meses tu profesor de historia te proponga fugarte con él a Roma. Por favor que sea así, por favor, por favor, por favor, porque pensar acabará conmigo. ¿Cuánto puede el cuerpo soportar? ¿Hasta cuándo duele el amor? Tres meses por favor, que sean tres meses. Después una nueva vida sin amor y el olvido, por favor.

Un imsomnio de felicidad


Afirma de sí misma lo que un día él adjudicaba a su propio ser: adicción a la cobardía e incompatibilidad con la conformidad.
Éste no es un relato de amor; trata del perdón. No preste a equívocos por favor, es una lucha interna mucho más antigua; una que habla de la redención.
La vigilia se convierte en fuente que emana pensamientos, desesperación, odio y rencor. El enemigo no es “uno”, es una réplica perfecta. Unos veinte años de largo cabello castaño, inconformidad y búsqueda. Es un espejo vivo, el retrato de una obsesión, una escultura de mármol que ha robado sus emociones, su inteligencia y su propia voz. Es su concepto. Ella disfrazada de ambición. Lo que ese yo persigue es un sentido, una historia especial, no romántica; pretende encontrar la definición plasmada en un tríptico portado por ángeles de salvación. El espejo sostiene las llaves, aguarda un augurio, espera quieto e irritante, el momento de liberarla, porque la cárcel de sus noches está en utopía. Tomás Moro aún no ha creado el país de su existencia ideal, espera nacer y la mantiene prisionera en vela. La verdadera Calíope esconde un cuchillo bajo la almohada, permanece inmóvil capturando señales a la espera del momento de hacer en cristales un único yo.
Sabe que pronto vendrá la claridad, decidirá y hará presta a errar.

Ella necesita absolverse por temer dañar, por querer sacrificar. Éste, pues, no es un relato de amor; trata del perdón. Negar querer es mentir, sin embargo, y a pesar de que las paredes de su celda siempre quedarán teñidas de él, ella necesita luchar, no por amar (el instante es siempre solamente uno), sino para superar perder y al fin poder ser.

Hablar de miedo y de dolor es oír a alguien tarareando a lo lejos Réquiem por un sueño. No puedes ver quién entona pero los acordes tienen fuerza, se clavan en tu alma, menguando, hiriendo, recordando. Sólo puedes llorar, quieres acallar, la melodía está destrozándote, quieres correr pero tus pies están sedados. Lo buscas con la mirada, tu corazón sabe que es él el que canta, pero no logras encontrarlo, la muchedumbre ha extendido esteras de seda, hay tantos colores que te desmayas, te levantas pero todo es como un Sáhara de silencio.
Pobre Caravaggio, insensato pretendió capturar un instante. Es el deseo de la eterna juventud, la inexistencia del tiempo, porque sólo existe un momento, al ponerte en pie las aves ya vuelan alto. Sabes que con la nueva era volverán pero jamás serán las mismas. Nunca un beso tendrá igual sentido, serán besos de esperanza, serán besos de recuerdo. ¿Puede el cuerpo comprar una existencia autónoma?, ¿puede viajar hacia delante permaneciendo el alma fondeada en una primavera? ¿Se puede vivir de imágenes? ¡Maldito Dios con tus años y tus días y tus segundos! Jugando a controlar el amor, como un niño con un saco de decisiones. Bienvenida la locura en esta hora porque el que es capaz de soñar y de ver realizar muere en juventud. Sálvense los idos de amor, que los suicidas de pasión nunca aciertan, necesitados siempre son de tres, tres disparos.

sábado, 5 de julio de 2008

Porque el rock siempre es la respuesta

El botones del Hotel Gold Coast de las Vegas ve un recital de Oasis en el Hard Rock y entonces responde a un anuncio con el que un inquieto David Keuning pretende formar una banda... así es como Brandon Flowers inspira el comienzo de algo grande: The Killers.